Ta78013

Tamiya

ACORAZADO BISMARCK -Escala 1/350 - TAMIYA 78013

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ACORAZADO BISMARK.

Este modelo no esta montado ni pintado, para su terminacion es necesario pegamento de maqueta y herramientas. Para el pintado se requiere pinturas, pinceles y diluyentes.

Escala

1/350

Numero de Piezas

Partes metalicas

Fotograbados

Versiones

Armada Alemana

Dimensiones

L: 717,00 mm


ACORAZADO BISMARK

 El acorazado Bismarck (y su gemelo el Tirpiz) fueron el resultado de una evolución que había empezado con la construcción de los acorazados de bolsillo (Panzerschiffe) de la clase Deutschland a principios de los años 30  a fin de soslayar las restricciones del Tratado de Versalles.

La firma del Tratado Naval anglo-aleman en 1935, y del Tratado Naval de Londres en 1937, disminuyeron las limitaciones a la construcción de grandes barcos de combate. El Bismark fue encargado a los astilleros Blohm & Voss de Hamburgo en 1935.  Se trataba de una versión  mejorada  de los acorazados de clase Scharnhorst (mas grandes, con mas desplazamiento, y mayor armamento).

 La característica más sobresaliente de la nueva clase Bismarck era su gran capacidad de absorber daños ( el 70% de la eslora estaba fuertemente protegida por blindaje, y el casco estaba muy subdividido a fin de poder aislar los daños). La enorme manga de 36 metros proporcionaba además un alto grado de estabilidad.

Su armamento estaba integrado por ocho cañones L/52 de 380 mm distribuidos en cuatro torretas  gemelas: dos hacia proa,y dos hacia popa. Sus baterias secundarias consistían en doce cañones L/55 de 150 mm, dieciséis L/65 de 105 mm y otros dieciséis L/83 de 37 mm, mientras que para su defensa antiaérea tenía doce cañones de 20 mm.[

 La ceremonia de botadura tuvo lugar el 14 de febrero de 1939, entrando en servicio en agosto de 1940.

Pronto se dirigió hacia Dantzing, en el Baltico, donde realizó pruebas de navegación, y entrenamiento de la tripulación.

En noviembre se dirigió de nuevo a Hamburgo donde recibió las ultimas mejoras, y se le aplicó el esquema de camuflaje estándar de la época : tres franjas blancas y negras sobre el casco y la superestructura, con la proa y la popa en gris oscuro y blancas olas falsas. También  se pintaron los emblemas nacionales (swastikas) en la cubierta superior a popa y en el castillo de proa. Además la parte superior de las torres de la artillería principal y secundaria se pintaron de gris oscuro.

En marzo de 1941 abandona Hamburgo y en Kiel embarca provisiones (municiones, combustible, agua...). El día 15 llegan a bordo los primeros dos hidroaviones de reconocimiento Arado Ar 196 (T3+IH y T3+AK).

El 12 de mayo de 1941 el Estado Mayor de la Escuadra, liderado por el almirante Günther Lütjens y Harald Netzbandt, además de 65 marinos, embarcan a bordo del Bismarck. Al día siguiente se efectuaron ejercicios de comunicaciones y más tarde se realizan maniobras junto al Prinz Eugen, con interrupción simulada de faenas ante la presencia del enemigo. Las plumas (grúas) tuvieron averías que debieron ser corregidas.

Desde el primer momento, Ernst Lindemann no congenió con el carácter hierático de Lütjens, lo que se mantendría en el futuro.

El Hood y el Prince of Wales navegan a toda máquina durante la noche para poder interceptar con la primera luz del día a la formación alemana. La tensión en ambos buques es grande, pues desde las 4:00 las dotaciones están en sus puestos en estado de combate. Holland decide seguir hacía el noroeste pero a la altura de Islandia decide cambiar a suroeste dejando a los destructores seguir en el rumbo original. La idea de dejar que los destructores sigan hacía el norte es cubrir la ruta de huida en caso de que la formación alemana decida devolverse sobre su estela.

A las 5:15 los hidrófonos del Prinz Eugen detectan ruido de hélices en dirección noreste; el operador aventura pronóstico de cruceros pesados. La dirección de la formación alemana es 170° y su velocidad es 25 nudos. Se da la alerta en ambas naves: las chicharras suenan y se llama a las tripulaciones a ocupar puestos de combate. Las tripulaciones de ambas naves alemanas corren a ocupar sus puestos artilleros y puestos de combate. A las 5:28 los serviolas del Prinz Eugen avistan humos.

A las 5:30 del 24 de mayo, el vicealmirante Lancelot Ernest Holland avista a los buques alemanes en línea, en curso 170°. Las condiciones de mar son buenas, viento moderado, cielo nublado y un frío gélido con el que una persona no sobreviviría 5 minutos en el agua. A las 5:32 Lütjens ordena un cambio de rumbo a 220°, como una forma de ampliar las distancias, y la velocidad aumenta a 27 nudos. A las 5:35 el Prince of Wales detecta humos en demanda de 335°, la distancia es 34,7 km y va aumentando.
HMS Hood en 1932.

A las 5:37, la Fuerza británica cambia a rumbo 240° y el curso de ambas formaciones se hace casi paralelo. Los hidrófonos del Prinz Eugen escuchan la maquinaria de un crucero de batalla y un acorazado en aproximación. A las 5:38, los británicos cambian a curso 280° para acercarse al enemigo. La razón de acercamiento de los británicos a la formación alemana es de casi 1 km/min, demasiado lenta. Al mismo tiempo, los cruceros Suffolk y Norfolk aparecen en el horizonte y radían continua información desde 30 km de distancia a las unidades mayores. En ambas unidades alemanas, la situación de "listo para abrir fuego" espera la orden de la nave almirante, pero ésta no llega aún. Lütjens en un aparente mutismo, seguramente ateniéndose a la directiva del alto mando, rehúsa el combate y los cañones permanecen apuntando silenciosamente a las siluetas británicas.

A las 5:49, el Hood señala erróneamente al Prinz Eugen como el Bismarck a 24 km y un ansioso Holland ordena de forma apresurada al Hood y al Prince of Wales abrir fuego a 24 km, avanzando aún sin poder llegar a una distancia de total emplazamiento artillero. Holland comete un gravísimo error táctico que le será fatal, ya que provocaría la inmediata respuesta alemana forzándolo a responder con tiros por elevación (tiros por desplome), en vez de entablar una batalla a más corta distancia de lanzamiento artillero más horizontal, donde el blindaje lateral del Hood es mucho más fuerte. Los cruceros ligeros Suffolk y Norfolk al mando del almirante Wake-Walker no reciben orden alguna de aproximarse de parte de Holland lo que es interpretado como "mantenerse en su línea de acción", es decir al límite del contacto visual.

Al confundir probablemente las muy similares siluetas de las embarcaciones alemanas, el Hood mantiene además su artillería dirigida contra el Prinz Eugen comandado por el capitán Helmuth Brinkmann, a pesar de que en el puente se detecta el error y no se ordena corregirlo. El Hood siempre cañonea al Prinz Eugen, en tanto que el Prince of Wales apunta al Bismarck.

El Prince of Wales decide ignorar la orden del Hood de cañonear a la nave de cabecera, que es el Prinz Eugen, y coloca en su mira directora al Bismarck. En el Bismarck se identifica correctamente al crucero de batalla como el Hood y al acorazado que le sigue erróneamente como el King George V. Hay murmullos de emoción reprimida en la tripulación alemana, pues el buque al que más temían en sus prácticas artilleras era precisamente al ya veterano crucero de batalla Hood.

A las 5:52, el Prince of Wales dispara desde 22,8 km la primera salva parcial hacía el Bismarck, que queda muy larga. El Hood dispara a su vez contra el Prinz Eugen y el primer tiro parcial queda muy largo. A las 5:53, el Prince of Wales dispara una segunda salva parcial, que queda igualmente algo larga. El Hood vuelve a disparar con sus torres delanteras contra el Prinz Eugen, y uno de los tiros cae peligrosamente cerca de la popa del crucero pesado. La distancia es de 22,3 km. En el Prince of Wales, la torre artillera cuadruple proel queda trabada y fuera de servicio por unos momentos.
En la formación alemana, los directores de tiro principales de ambas naves empiezan a solicitar nerviosamente la orden de abrir el fuego. En el puente del Bismarck, Lütjens permanece inmutable o paralogizado y no emite la orden, por lo que Lindemann se va impacientando. A las 5:54, el Prince of Wales aún con su torre proel con problemas dispara su tercera salva contra el Bismarck, que queda corta. Al mismo tiempo Lindemann, evidentemente molesto con el mutismo de Lütjens, se arrebata y toma abruptamente el intercomunicador y ordena "abrir el fuego" a ambas naves y en el mástil del Bismarck se eleva la banderola de señales Jot Dora correspondiente. Se escucha el comentario incisivo de Lindemann: "No consentiré que ejecuten el buque ante mis pies."


A las 5:55, el Prinz Eugen abre fuego con salva parcial escalonada en 400 m sobre el Hood. El Bismarck dispara sistemáticamente dos semisalvas escalonadas a 400 m de ensayo sobre el Hood, que quedan muy largas. A diferencia de los británicos, las naves alemanas cuentan con un sistema óptico de telemetría mucho más eficiente y moderno, de modo que las correcciones son mucho más rápidas y esta información es transmitida instantáneamente a la central de combate en el centro del buque, quien regula el alza de las torres artilleras.

El Prince of Wales dispara a 20,1 km su quinta y seguidamente su sexta salva escalonada: el Bismarck es tocado por primera vez en la proa. Uno de los tiros lo atraviesa sin explosar de lado a lado sobre la onda de cabeza y sobre la línea de flotación, revienta los tanques proeles de petróleo y un rastro aceitoso se esparce en la estela del Bismarck. El Bismarck embarca unas 2.000 t de agua.

El Hood dispara su cuarta salva sobre el Prinz Eugen, que queda muy corta. Para los británicos, la superposición del fuego de las baterías alemanas también obra en su contra, ya que los impactos de ambas naves se producen en forma simultánea, creando enormes columnas de agua, con lo cual los directores de tiro británicos, con un mecanismo de coincidencia mucho más engorroso y complicado que el de los alemanes, no pueden efectuar las correcciones necesarias en el tiempo adecuado. El centrado del tiro del Hood comienza a ser lento y el tiempo corre en su contra.

5:56 horas, el Bismarck dispara dos semisalvas sobre la formación británica, los tiros caen entre el Hood y el Prince of Wales. El tiempo de centrado de los directores de tiro alemanes es mucho más eficaz. A las 5:56, el Bismarck dispara desde 18 km su cuarta salva completa. Una de las andanadas de 203 mm del Prinz Eugen (la segunda) cae sobre el sector medio del Hood e incendia sus cajas de municiones de los lanzadores de cohetes; la cubierta de botes se transforma en una hoguera, se desconocen las bajas británicas.

Incendios y humos son visibles en el Hood. El Prince of Wales tiene un tiro más eficiente y lanza su séptima y octava salva sobre el Bismarck, quedando corta en 300 m; una andanada más y quedará ahorquillado. El Bismarck dispara su tercera salva sobre el Hood, pues éste queda en tiro centrado. Imponentes plumas de agua caen sobre el crucero británico apagando en parte sus incendios, pero no es tocado. Holland, en forma inexplicable, no hace ninguna maniobra para desencajar al Hood del centrado enemigo.

A las 5:57 (van 6 min. de combate), el Hood dispara su séptima salva sobre el Prinz Eugen. Éste está cambiando su posición de cabecera para cedérsela al Bismarck. El Hood pierde un tiempo precioso en hacer las nuevas correcciones. El Prince of Wales dispara su novena salva sobre el Bismarck, que cae muy próxima sobre la estela del Bismarck.

Un tiro rasante del Prinz Eugen toca al Hood en la base del mástil torre, decenas de marinos refugiados en los parapetos mueren en el acto.

Los cruceros Suffolk y Norfolk están a 22,5 km y Wake-Walker espera que un tiro de fortuna de sus unidades mayores dañe fatalmente una de las unidades enemigas, para entrar a rematar con ataque de torpedos.

Son ya las 5:58, Lütjens observa que el King George V tiene un tiro más preocupante. Lutjens ordena contestar las salvas del Prince of Wales, Lindemann ordena al Prinz Eugen cambiar de blanco y su artillería principal dispara su séptima salva sobre el Prince of Wales, la secundaria mantiene su tiro sobre el Hood. El tiempo de vuelo de cada salva es de menos de 2 min. aproximadamente. La distancia media es de unos 15,6 km.

A las 5:58 un tiro de 381 mm semirrasante sin explotar toca la cofa de observación y dirección de tiro artillero inmediatamente ubicada sobre el puente del compás en el mástil-torre y varios cuerpos caen sobre el puente inferior, Ted Briggs quien está de ordenanza en el puente del compás sale a verificar si hay alguién con vida y vuelve al puente a informar del deceso de los vigías. El Hood queda privado de su dirección de tiro principal y pasa a tiro local artillero.

A las 5:59, el crucero de batalla Hood comienza a virar sus torres traseras a una distancia de 15 km para el emplazamiento de salva completa. Las torres traseras giran lentamente y se posicionan sobre el través de la amura de estribor.

El Bismarck recibe un segundo impacto de la novena salva del Prince of Wales, que penetra bajo la cintura acorazada y destruye un compartimiento de generadores. El acorazado alemán retiembla, no hay bajas.

El Hood dispara su octava y novena salva sobre el Prinz Eugen, al mismo tiempo que las torres traseras quedan listas para abrir fuego. En ese momento, un tiro de la batería secundaria del Prinz Eugen hace impacto en la popa del Hood.

Para el director de tiro principal del Bismarck, capitán Schneider, el Hood está centrado. El Hood cambia de rumbo torciendo su timón hacia babor por 20°. Está listo para disparar salva completa y la posición se logrará en un minuto más. El Hood cambia de blanco hacia el Bismarck.

El Bismarck, a 15,7 km, dispara en sucesión rápida una cuarta y quinta salva completa sobre el Hood. Los directores de tiro alemanes observan expectantes en sus mirillas la caída de los proyectiles. Lütjens ordena a la estación directora artillera de popa del Bismarck que vigile a los cruceros británicos por su estela. El Bismarck es cañoneado por primera vez por ambas unidades británicas, pero no centran el tiro. El Bismarck es horquillado, pero ninguna de las dos unidades lo ha centrado. El Bismarck dispara su sexta salva sobre el Hood, los 10 restantes quedan suspendidos en el aire.

A las 6:00, uno de los tiros de la quinta salva del Bismarck hace blanco, penetra en algún punto a popa, sobre la cubierta de botes (la sexta y última dirigida sobre el crucero de batalla), el proyectíl se fragmenta en su interior, alcanzando el pañol de municiones de popa que almacena 112 t de cordita, en la base de la tercera torre trasera. Repentinamente, una llamarada blanco- anaranjadoamarillenta emerge al costado del mástil trasero sin emitir ruido alguno y alcanza una altura mayor que el mástil mismo. Por unos instantes, el Hood parece deformarse sobre su línea de flotación y enseguida ocurre una tremenda y atronadora explosión que hace saltar las torretas traseras por los aires. Restos al rojo vivo, partes de botes y restos de metal incandescentes caen alrededor de la masa de humo de color rojo negruzco ígneo que emerge en forma creciente envolviendo la escena y ocultando la tragedia. El crucero de batalla se parte violentamente en dos.

Cientos de marinos británicos han sido volatilizados, incinerados o carbonizados por la onda explosiva sobre la parte expuesta de proa; aquellos que están en lugares protegidos sobreviven durante algún tiempo más. La parte delantera campanea a estribor y luego a babor escorando en 45º. El puente del compás más alejado y protegido por las chimeneas, retiembla, Ted Briggs observa la bola de fuego inicial y no siente ningún ruido, Holland y el capitán Kerr se aferran a sus asientos en el puente del compás y no hacen ningún ademán de intentar salvarse, de hecho por un momento no se piensa que el Hood se ha partido en dos.

Los marinos del HMS Prince of Wales quedan conmocionados por el atronador bramido de la explosión. Su buque insignia ya no está al frente y en su lugar hay sólo una masa de humo maciza, grisácea y negra. Cuando se acercan, alcanzan a ver la parte delantera con su proa en alto hundiéndose rápidamente. El Hood está partido en dos y la parte delantera se hundiría escorada a babor en menos de 3 minutos, la popa aún flota un poco más. El Hood eleva su proa hacia el cielo y antes de quedar perpendicular a la superficie que se lo tragará, en un postrero esfuerzo, puede aún disparar una vez más con las torres delanteras, en medio del infierno y humo, una llamarada anaranjada se deja ver en el momento en que la proa se eleva. La alegría inunda a los buques alemanes y también existe un sentimiento de reconocida admiración por el valor de los marinos del Hood. La proa del Hood se hunde. Algunos sobrevivientes del puente del Hood intentan escapar saltando a las aguas en la medida que estas se acercan a su lugar en el puente. Holland y Kerr no hacen nigún esfuerzo por abandonar sus puestos y se preparan para perecer aferrados a sus asientos en el puente del compás.

En este minuto, 6:01, el Bismarck recibe el tercer impacto proveniente de la decimotercera salva del Prince of Wales y le vuela la proa a una de las lanchas auxiliares a motor, desperdigando sus restos hacia la chimenea e hiriendo con sus astillas a uno de los encargados de las baterías antiaéreas. Al mismo tiempo el Prinz Eugen dispara su décima salva sobre el Prince of Wales y emplaza su artillería secundaria.

El Prince of Wales hace una guiñada para evitar los restos del Hood, al tiempo que observa en primera línea el hundimiento de la parte delantera del mismo ante los incrédulos y estupefactos ojos de los marinos de este buque; sencillamente no lo pueden creer. Dado que el Prince of Wales hace el mismo rumbo que el Hood, los alemanes no tienen que corregir el tiro y observan que la popa del Hood se hunde lentamente, de la parte delantera no se observa nada.

Los alemanes cambian de objetivo y esta vez apuntan al buque sobreviviente. El Prinz Eugen dispara su duodécima salva y el Bismarck dispara su séptima salva completa sobre el Prince of Wales, que ha retomado el rumbo original. La distancia se acorta a 14 km. El Prince of Wales dispara un único torpedo, pero en ese momento es ahorquillado. El Bismarck dispara su octava salva sobre el Prince of Wales, que tampoco hace ninguna maniobra de descentrado.

A las 6.02, el Prince of Wales es tocado con un fuerte impacto de al menos siete tiros de la octava salva del Bismarck sobre el puente de compás y de mando. El Prince of Wales resulta gravemente alcanzado, con los tiros de la octava salva de 380 milímetros del Bismarck en el puente de navegación, que también destruye el puente de mando, matando a casi todos los presentes, excepto al comandante del buque y al contramaestre señalero. El buque queda en absoluto estado de conmoción y aturdimiento. 6:03 horas, mientras tanto, la proa del Hood desaparece.

Uno de los problemas presentados por la nave británica fue de índole técnica, ya que, debido a la imperiosa necesidad de contar con unidades navales capaces de enfrentarse al Bismarck, se ordenó que el acorazado fuera equipado para combate sin el necesario periodo del pre-alistamiento (entrenamiento de tripulación, corrección de fallos de diseños, ajustes de los mecanismos y sistemas eléctricos, etc.). De hecho, el Prince of Wales zarpó con obreros del arsenal trabajando sobre la torre trasera que no giraba bien. A pesar de todo esto, su desempeño en combate resultó ser más eficiente y superior al de su nave capitana, el Hood.

En el Prince of Wales (King George V para los alemanes) la situación es caótica, pero se logra controlarla. Éste se ve obligado a retirarse oculto en una nube de humo, no sin antes ser ametrallado por el Prinz Eugen desde 14 km, al límite de la antiaérea. Inclusive se llegó a preparar un ataque de torpedos en la nave alemana. La necesidad de rematar al Prince of Wales queda suspendida en el pensamiento de los marinos de ambas unidades alemanas. De ser finiquitada, dado su evidente estado, sería un tremendo resultado para la Kriegsmarine.

Lütjens imperturbable no da órdenes de atacar al Prince of Wales, que se aleja humeando, y Lindemann intenta convencerlo de acabar con el malogrado acorazado británico. Lütjens le recuerda secamente a Lindemann que la directiva del comando naval le instruye que sólo comprometerá la nave en combate si ésta está en grave riesgo por ataque, lo que no es el caso. Lindemann, exasperado, intenta rebatirle pero el granítico silencio de Lütjens corta toda posible conversación sobre el tema. De ahí en adelante, el vacío comunicacional entre ambos se incrementaría gradualmente hasta no dirigirse nunca más la palabra.

Consecuencias del combate
Viaje realizado por el Acorazado Bismarck

Tras 24 minutos de combate el Prinz Eugen está ileso y el Bismarck ha recibido tres proyectiles del Prince of Wales al inicio de la batalla. Uno destruyó la proa de una lancha sobre el hangar principal, otro impactó en una central de dínamos y el último atravesó la proa de costado a costado, aislando depósitos de combustible, provocando la pérdida de óleo aceitoso y abriendo vías de agua por las que penetraron 2.000 toneladas. Por el lado británico, el Hood ha sido hundido y el Prince of Wales gravemente dañado por siete cañonazos que le impactaron de lleno.

Lütjens, sabiendo que la impunidad de su salida se ha perdido y el buque está dañado a proa, decide abortar la operación. Debe deshacerse de sus perseguidores y llegar a puerto amigo, y para ello elige el de Saint Nazaire, por poseer un dique seco del tamaño apropiado.

A pesar de los daños menores en el Bismarck, éste deja un rastro aceitoso en el agua, visible desde muy lejos por los aviones, por lo que no puede hacer su guerra de buque fantasma en el Atlántico. Los demás buques británicos mantienen contacto de radar con la flota alemana.

A las 12:40 el Bismarck y el Prinz Eugen fijaron un nuevo rumbo hacia el sur, 180º a 24 nudos.

Por la tarde, a las 18:14, el Bismarck cayó a estribor a 27 nudos describiendo un círculo en una maniobra de distracción, mientras que el Prinz Eugen mantenía el rumbo y abandonaba la formación. Seguidamente, a las 18:40 el Bismarck abría fuego a unos 18.000 metros contra el Suffolk que se vio obligado a retirarse tras una cortina de humo. A las 1846, el Prince of Wales abrió fuego desde 28.000 metros contra el Bismarck que respondió inmediatamente, mientras comenzaba ya a recobrar su rumbo original. En el Bismarck trataban de distraer a los buques británicos para que el Prinz Eugen pudiese escapar. Después de esta acción, en la que no se lograron impactos directos por parte de ningún bando, el Suffolk se situó a babor del Bismarck junto con el Norfolk y el Prince of Wales, posiblemente para evitar ser sorprendido por el acorazado alemán en caso de que éste se revolviese de nuevo, pero dejando inexplicablemente la banda de estribor sin vigilancia alguna. Los británicos pagarían cara esta maniobra apenas unas horas después durante la madrugada. Pero antes todavía tendrían una oportunidad de atacar al Bismarck.

El portaaviones Victorius (capitán de navío Henry Cecil Bovell) ya había llegado a la zona, y a las 22;10, despegaron nueve aviones torpederos Swordfish del 825.º Escuadrón al mando del capitán de corbeta Eugene Esmonde. A las 23:00, les siguieron tres Fulmar, y a las 01:00 dos más, que simplemente estarían encargados de mantener el contacto. A las 23:30, los Swordfish obtuvieron contacto visual con el Bismarck y se lanzaron al ataque. A bordo del Bismarck aumentaron la velocidad a 27 nudos, y todas las baterías antiaéreas entraron en acción. Incluso las grandes piezas de 150 y 380 mm disparaban. El Bismarck recibió un único impacto a estribor a las 2338, en el centro, a la altura del cinturón acorazado que aguantó bien y no tuvo mayores consecuencias, si bien causó una baja mortal.

A pesar del intenso fuego antiaéreo, ninguno de los obsoletos Swordfish fue derribado por las baterías del Bismarck, y todos pudieron regresar al Victorius. Dos Fulmar sin embargo quedaron desorientados y tras quedarse sin combustible caerían al mar. Un barco mercante rescataría más tarde la tripulación de uno de ellos.

Después del ataque aéreo de los Swordfish, en el Bismarck redujeron la velocidad a 16 nudos para poder hacer reparaciones en el castillo. Las distancias entre ambas fuerzas se redujeron, y a las 01:31 de la madrugada del 25 de mayo (52 cumpleaños de Lütjens), el Prince of Wales disparó dos salvas desde unos 15.000 metros contra el Bismarck, que respondió con otras dos salvas. No obstante la visibilidad escaseaba y no se lograron impactos.

Los tres buques británicos que seguían al Bismarck por babor habían comenzado a navegar en zigzag ante un posible ataque de los U-boote. A las 03:06, aprovechando la oscuridad de la noche y coincidiendo con el último contacto por radar del Suffolk, Lütjens vio su oportunidad de romper el contacto. El Bismarck aumentó la velocidad a 27 nudos y giró a estribor, en una maniobra muy parecida a la realizada la tarde anterior cuando el Prinz Eugen se marchó, pudiendo por fin romper contacto y establecer un nuevo rumbo al sudeste, hacia Saint-Nazaire. Los cruceros británicos siguieron hacia el sur primero, y luego hacia el oeste intentando encontrar al Bismarck de nuevo sin éxito alguno. A las 04:01, el Suffolk informó: "Perdido contacto con el enemigo".

 

No obstante, a bordo del Bismarck no se dieron cuenta de que el contacto había sido roto, y a las 07:00 Lütjens mandó el siguiente mensaje al "Grupo Oeste": "Un acorazado y dos cruceros pesados mantienen contacto". Sobre las 09:00 Lütjens envió otro mensaje al "Grupo Oeste" bastante largo en el que informaba de toda la situación. Ambos mensajes no llegarían al "Grupo Oeste" hasta después de las 09:00, y antes de recibir los mensajes de Lütjens, el "Grupo Oeste" ya le había enviado a las 08:46 un mensaje advirtiéndole de que el enemigo había perdido contacto. Así que después de recibirlo, en el Bismarck se mantuvo el silencio radiofónico, aunque de poco sirvió pues los británicos ya habían interceptado las emisiones del Bismarck calculando su posición aproximada.

A las 03:00 de la madrugada del 26 de mayo, dos hidroaviones Catalina del Coastal Command despegaron desde Lough Erne en Irlanda del Norte, en misión de reconocimiento. A las 1030, uno de los Catalina pilotado por Dennis Briggs, avistó al Bismarck e informó de su posición. Después de más de 31 horas de haber roto el contacto, el Bismarck había sido descubierto de nuevo. No obstante, los buques del almirante Tovey estaban muy lejos del acorazado alemán. El King George V estaba a 135 millas al norte, y el Rodney (cuya velocidad máxima era de 21 nudos) a 125 por el nordeste. Aún forzando sus máquinas al máximo jamás alcanzarían al Bismarck. Sólo los buques de la Fuerza H al mando del vicealmirante Sir James F. Somerville, procedentes de Gibraltar podrían interceptarlo. El crucero de batalla Renown era el mejor situado, no obstante no se le permitió acercarse al Bismarck por temor a que se repitiese lo del Hood. El portaaviones Ark Royal, mediante un ataque aéreo, era el único que tenía alguna posibilidad. Nada más recibirse la noticia del avistamiento del Catalina, despegaron dos Swordfish del Ark Royal con depósitos extra de combustible para mantener contacto con el Bismarck. A las 11:15, uno de los Swordfish localizó al acorazado alemán.

A las 14:50, quince Swordfish despegaron desde el Ark Royal (capitán de navío Loben E. Maund) para atacar al Bismarck. A las 15:50 obtuvieron contacto por radar con un buque, pero confundieron el blanco, y cayeron sobre el crucero ligero Sheffield. Afortunadamente para los británicos, el Sheffield no fue alcanzado por ninguno de los once torpedos lanzados contra el debido a fallos en las espoletas magnéticas. Dos torpedos explotaron al entrar en el agua, tres al cruzar la estela del crucero, y los seis restantes fueron esquivados con éxito. Los Swordfish regresaron al Ark Royal sobre el que no aterrizaron hasta después de las 17:00. A las 17:40 el Sheffield obtuvo contacto visual con el Bismarck.

Los británicos lo apostaron todo a un último ataque. Pronto se haría de noche y era su última oportunidad de detener o al menos aminorar la marcha del Bismarck. Si no lo conseguían el Bismarck entraría en Brest al día siguiente. Así pues, a las 19:15, otros quince Swordfish, en su mayoría los mismos que participaron en el ataque al Sheffield, despegaron de nuevo del Ark Royal, esta vez armados con torpedos con espoletas de contacto.

A las 20:47, los quince Swordfish del Ark Royal comenzaron el ataque. En el Bismarck el fuego antiaéreo era muy intenso. El Bismarck recibió dos impactos por la banda de babor, uno en el centro y otro a popa. El primero no revistió grandes consecuencias, pero el segundo dejó inutilizados los timones que quedaron agarrotados 12º a babor. El Bismarck describió un círculo en redondo y ahora se dirigía hacia el noroeste. Al igual que en el ataque del día 24, ninguno de los Swordfish fue derribado si bien varios fueron alcanzados.

Entre las 21:30 y las 21:55, en el Bismarck dispararon seis salvas contra el Sheffield que estaba a nueve millas y había quedado dentro de su campo de tiro. El crucero ligero británico fue alcanzado por la metralla que dejó inutilizado su radar, mató a tres hombres e hirió a nueve. A las 21:40, el almirante Lütjens envió el siguiente mensaje al "Grupo Oeste": "Buque incapaz de gobernar. Lucharemos hasta la última granada. Larga vida al Führer." A las 22:38, el destructor polaco Piurun avistó al Bismarck que abrió fuego y le obligó a retirarse.

Había amanecido ya, y en el Bismarck se esperaba el ataque de los acorazados británicos. La mar estaba brava, con un viento del noroeste de fuerza 8. En el puente del Bismarck la atmósfera era tensa, y reinaba la desolación y la impotencia. El acorazado alemán iba aproado al viento a siete nudos. Poco después de las 08:30 se tocó zafarrancho de combate abordo. A las 08:43, los acorazados británicos avistaron al Bismarck a 23.000 metros.

A las 08:47, el Rodney abrió fuego, y un minuto después le siguió el King George V. La distancia era de unos 20.000 metros. El Bismarck respondió abriendo fuego sobre el Rodney a las 08:49 con sus dos torres proeles, ya que las de popa aún no podían orientarse hacia el enemigo. A las 08:54 el Norfolk se unió al fuego artillero con sus ocho piezas de 203 mm, y a las 08:58 entró en acción la artillería secundaría del Rodney.

A las 09:02, el Bismarck es alcanzado a proa por varios proyectiles que alcanzan el castillo, el mástil torre, e inutilizan la dirección de tiro de la cofa. A las 09:04, abrió fuego el Dorsetshire. Dos acorazados y dos cruceros pesados disparaban contra el Bismarck. A las 09:08, el puesto director de proa y las dos torres proeles quedan fuera de combate. En el Bismarck el control de tiro pasó entonces al puesto director de popa, donde el teniente de navío Müllenheim-Rechberg dirigió cuatro salvas contra el King George V, hasta que su estación quedó también fuera de servicio sobre las 09:13, cuando un proyectil de 356 mm le arrancó la cúpula del telémetro. Las torres de popa pasaron entonces a fuego local tomando como blanco al Rodney que ya había lanzado seis torpedos contra el Bismarck desde unos 10.000 metros, ninguno de los cuales hizo impacto. A las 09:21, la torre "Dora" quedaba fuera de combate después de que estallase un proyectil propio dentro del ánima del cañón derecho. A las 09:27, la torre "Antón" o "Bruno" sorprendentemente disparó una última salva. Cuatro minutos después, a las 0931 la torre "César" disparaba su última salva, quedando así la batería principal del Bismarck silenciada. Sólo algunos cañones de la artillería secundaría quedaban todavía en servicio, pero pronto iban a ser silenciados por la enorme avalancha de fuego a la que el Bismarck estaba siendo sometido. El mando del buque había quedado incomunicado debido a los múltiples impactos, así que el segundo comandante, capitán de fragata Hans Oels, bajo la cubierta acorazada en la sección XIV asumió el mando, y dio la orden de hundir y abandonar el buque.

Una vez que el Bismarck perdió su capacidad de combate, el Rodney se acercó, y a distancias que variaban entre los 2.500 y 4.000 metros siguió disparando con sus nueve piezas de 406 mm contra el acorazado alemán. Los impactos se sucedían, sobre las 09:40 voló el escudo posterior de la torre "Bruno", y ésta se incendió. A las 09:56, desde unos 2.700 metros, el Rodney lanzó dos torpedos más contra el Bismarck con un posible impacto a babor. A esa distancia era prácticamente imposible fallar, y salva tras salva alcanzaban al Bismarck que increíblemente y para asombro de los británicos seguía a flote. Poco después de las 10:00, el Norfolk lanzaba cuatro torpedos más desde 3.600 metros, con otro posible impacto a estribor. La destrucción a bordo del Bismarck era total, una auténtica carnicería, hombres sin brazos ni piernas, muertos y heridos esparcidos por la cubierta. Los cañones apuntaban en direcciones absurdas después de haber quedado fuera de combate. La chimenea estaba llena de agujeros. El hangar proel de babor, demolido. El palo mayor todavía se mantenía en pie con la bandera de combate al viento. El Rodney disparó su última salva a las 10:16, y escaso de combustible se retiró del combate.

A las 10:20, el Dorsetshire lanzó dos torpedos a unos 3.000 metros de distancia contra la banda de estribor del Bismarck. Ambos artefactos hicieron blanco. Después a las 1036, lanzó otro más desde 2.200 metros contra la banda de babor que también hizo impacto. El Bismarck se fue escorando a babor poco a poco mientras se hundía de popa. Finalmente se hundió a las 10:39 en posición 48º 10' norte y 16º 12' oeste.

En la mar quedaron a la deriva alrededor de 800 marinos alemanes que habían logrado saltar del buque a tiempo. El resto, muchos de ellos todavía vivos se hundieron con el Bismarck. Aproximadamente una hora después, el Dorsetshire recogió a 85 hombres y el Maori a 25 más. A las 11:40, el Dorsetshire avistó un periscopio y abandonó el lugar del rescate. Horas más tarde, el U-74 (teniente de navío Eitel-Friedrich Kentrat) rescató a tres marineros. Al día siguiente el buque meteorológico alemán Sachsenwald (alférez de navío Wilhelm Schütte) encontró a otros dos. Mientras tanto, el crucero pesado español Canarias (capitán de navío Benigno González-Aller), había salido a la mar a las 11:40 del 27 de mayo desde el puerto de El Ferrol para rescatar supervivientes. El 30 de mayo, después de encontrarse con el Sachsenwald, encontró a dos cadáveres flotando que fueron izados a bordo, y más tarde devueltos a la mar con todos los honores tras una breve ceremonia. Al final, de una dotación de más 2.200 hombres sólo se salvaron 115 de los que 110 fueron hechos prisioneros.

 

 

 

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